Aprenda a decir: “no”
Los seres humanos hemos sido educados para ser buenas personas y aprendemos a ser amables y considerandos con los demás, pero en la mayoría de los casos, de niños no nos enseñaron a decir que no.
¿Alguna vez hemos experimentado la desagradable sensación de haberse dejado utilizar, por su propia voluntad, por haber dicho "si" cuando en el fondo hubiera deseado decir lo contrario?
¿Por qué nos cuesta decir que no? Son varias las razones: la búsqueda de aprobación, la preocupación por ayudar a los demás a la espera de que éstos hagan lo propio con nosotros en el futuro, la evitación de las situaciones de confrontación, etc.
Esta conducta cuando es habitual resulta autodestructiva y exige un esfuerzo erradicarla y aprender a decir “NO”.
¿No puede o no quiere prestar dinero a un amigo? Sencillamente dígale que no le facilitará el dinero por alguna razón sencilla, sin ahondar en explicaciones, y si recuerda que alguien tiene una deuda pendiente con usted, vaya, cóbrele de frente sin comportarse como si le fueran a hacer una obra de caridad y sin justificar en absoluto su actitud. Tal vez piense: si le cobro a mi amigo, él se molestara por ello. Pero ¿es realmente un amigo aquel que le pide prestado un dinero, desatiende para devolvérselo y se fastidia cuando usted reclama su derecho?
Esfuércese por decir de forma abierta y a la vez cordial lo que no le gusta: ”no me gusta que hablen mal de mis amigos”, “no me gusta que me llamen cuando estoy trabajando” etc.
Cuando debamos decir “no” lo haremos sin enojarnos y debemos pensar antes de responder cerciorándonos de que no nos retractaremos en el futuro, recordemos que una negativa debe ser razonable y aunque inicialmente hayamos dicho "sí", pero estimamos conveniente cambiar de opinión, no dudemos en retractarnos diciendo abiertamente “he cambiado de idea”. Pero esto no asume ser irresponsables, por ejemplo: si un grupo de personas me están esperando para hablarles seria una falta de respeto dejarlas plantadas porque sencillamente cambie de opinión.
Aprendamos a decir "no" en situaciones de la vida cotidiana. Por ejemplo cuando vamos a comprar un par de zapatos, aunque el vendedor haya mostrado 30 pares de zapatos, si no estamos satisfechos con ninguno, no debemos sentirnos en la obligación de comprar. De forma amable y resuelta podríamos decir: “gracias, veo que no hay los zapatos que busco”.
Practiquemos el “no” en otras situaciones: cuando nos ofrecen bebida no apetecible o la torta que nos aumentará de peso, un trabajo, una diversión o cualquier otra cosa que solamente aceptaríamos por complacer a los demás.
Aprender a decir “no” es algo que se puede hacer posible, simplemente hay que invertir mucha voluntad, decisión y sobretodo mucho respeto y valoración por nosotros mismos. Existen una serie de reglas que nos ayudarán a hacer más fácil este proceso de aprendizaje, algunas de ellas son las siguientes:
§ Evite todo lo que le perjudique.
§ No se deje chantajear por nadie, ni su familia ni sus hijos pueden extorsionarlo para conseguir que haga algo.
§ En lugar de decir “no” tajantemente y ponerse nervioso, eliga decir: “prefiero pensarlo”, en caso de que lo presionen diga: “no” y no deje lugar para dudas. Sea diplomático pero siempre firme en su respuesta.
§ Respete sus propios deseos.
§ Jamás tolere que lo griten o maltraten por negarse a hacer algo.
§ Ensaye sus “no” frente al espejo.
§ No justifique tus decisiones.
§ Perfeccione el arte de decir “no”.
Recuerde: tiene el derecho asertivo a decir "no" y a no sentirte culpable por ello.
apuntes del libro mañana sera otro dia de: Maria Cecilia Betancur.

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