apuntes positivos para vivir mejor

martes, 7 de diciembre de 2010

¿Es usted una persona proactiva o reactiva?



Una persona proactiva:
Es responsable de su propia vida.
Nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones.
Podemos subordinar los sentimientos a los valores. Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.

La  conducta de una persona proactiva  es un producto de su propia elección consciente; se basa en valores, y no es producto de las condiciones ni está fundada en el sentimiento.

Las personas proactivas llevan consigo su propio clima. El hecho de que llueva o brille el sol no supone ninguna diferencia para ellas. Su fuerza impulsiva reside en los valores, y si su valor es hacer un trabajo de buena calidad, no depende de que haga buen tiempo o no.

Las personas proactivas se mueven por valores: valores cuidadosamente meditados, seleccionados e internalizados. También se ven influidas por los estímulos externos, sean físico o sociales  pero su respuesta a los estímulos, consciente o inconsciente, es una elección o respuesta basada en valores.

Se esfuerzan por Tomar la iniciativa. No significa ser insistente, molesto o agresivo. Significa reconocer nuestra responsabilidad de hacer que las cosas sucedan, pues  nuestra naturaleza básica consiste en actuar, no en que se actúe sobre nosotros.


Una persona reactiva:

Las personas reactivas se ven a menudo afectadas por su ambiente físico. Si el tiempo es bueno, se sienten bien. Si no lo es, afecta a sus actitudes y su comportamiento.
Las personas reactivas se ven también afectadas por el ambiente social, por el «clima social». Cuando se las trata bien, se sienten bien; cuando no las tratan bien, se vuelven defensivas o auto protectores.
Construyen sus vidas emocionales en torno a la conducta de los otros, permitiendo que los defectos de las otras personas las controlen.  Se ven impulsadas por sentimientos, por las circunstancias, por las condiciones, por el ambiente. Además permiten que otros escriban los guiones que ellas deben seguir en la vida.


Lenguaje reactivo
Lenguaje proactivo

No puedo hacer nada.
Examinemos nuestras alternativas
Yo soy así.
Puedo optar por un enfoque distinto.
Me vuelve loco.
Controlo mis sentimientos.
No lo permitirán.
Puedo elaborar una exposición efectiva.
Tengo que hacer eso
 Elegiré una respuesta adecuada.
No puedo.
Elijo.
Sí. Es que.
Pase lo que pase.
Me toca...
prefiero
.

Eleonor Roosevelt observó: «Nadie puede herirte sin tu consentimiento». Y Gandhi dijo: «Ellos no pueden quitarnos nuestro auto respeto si nosotros no se lo damos».

Todos debemos esforzarnos por ser personas proactivas, aunque esto es muy difícil de aceptar emocionalmente,  en especial para aquellos  que  durante años y años han explicado su desdicha apelando a las circunstancias o a la conducta de algún otro.
 Pero hasta que una persona no pueda decir, profunda y honestamente, «Soy lo que soy como consecuencia de mis elecciones de ayer», tampoco podrá decir «Elijo otra cosa».

Entonces después de analizar todo esto vale la pena preguntarnos ¿proactivo o reactivo, qué tipo de persona soy?
robertoigarza.files.wordpress.com/.../lib-los-7-habitos-de-la-gente-altamente-efectiva-covey-2003.pdf

viernes, 3 de diciembre de 2010

analizando "cerrando circulos" de Pablo Coelho .




 La vida no se detiene, no retrocede.  Pensemos en un niño  muy pequeño y saludable,  de año en año va junto con su madre al médico. El doctor quien lleva el control de su estatura  sabe que  al medirlo, el niño tendrá unos centímetros de más. Pero nunca sucederá que el niño retroceda en su estatura, nunca se reducirá; Durante su niñez seguirá creciendo.  También pensemos en un rio de aguas caudales, este siempre fluye hacia adelante, nunca hacia atrás y nunca se detiene.
Así es nuestra vida, siempre va hacia adelante, lo  que hoy es presente mañana es pasado. Durante nuestro recorrido en ella  abrimos puertas  pero  también, a su debido tiempo;  hay que cerrarlas.
¿Por qué? Por que como dice  Paulo Coelho si retrocedemos el casete, una y otra vez nos iremos desgastando emocionalmente. Ciertamente  ¿de qué nos sirve el presente añorando el pasado?
Cuando caminamos en época de invierno en la hermosa ciudad de Barranquilla es inevitable encontrar charcos de agua en algunas calles no pavimentadas. Imaginemos que resbalamos y caemos en esa agua sucia ¿qué haría usted?  ¿Se quedaría  tirado molesto por haberse caído, quejándose por que se estropeó  su ropa?  Claro que no ¡nos levantamos, nos lavamos y  nos cambiamos de ropa. Lo mismo  haremos  con esas puertas que nos cuesta cerrar. Situaciones  tristes del pasado, fracasos, metas frustradas, cosas o personas que no conseguimos, que no se vincularon con nosotros.
Debemos  cerrar círculos, ciclos o puertas. Si no-  nos invadirá la amargura, nos envenenaremos  mental- emocionalmente y no seremos felices mirando hacia adelante y detallando cosas del presente que nos pueden producir satisfacción.
Por ejemplo,  para que perder el tiempo lamentando  que aquel amigo que quisimos  tener  nunca  correspondió, si en nuestro  alrededor hay otras personas dispuestas a vincularse con nosotros. Ciertamente nunca perdamos el tiempo con quien no está dispuesto a perderlo con nosotros.
Entonces que preferimos?  Ser personas amargadas, melancólicas, quejumbrosas del pasado, egoístas, egotistas, o personas positivas, alegres, viviendo el presente en este sistema, y anhelando un futuro mejor donde de seguro reinara la felicidad?
Todo depende de nosotros. Nadie  cerrará  nuestras puertas del pasado. Somos nosotros mismos con la ayuda de Dios quien debemos hacerlo, aunque nos cueste, aunque nos duela.
 Vivamos hacia adelante, creciendo cada día centímetros más, y fluyendo  constantemente como un rio, solo así  nuestra paz será  constante como las olas del mar y  se guardará  en nuestros corazones.