La vida no se detiene, no retrocede. Pensemos en un niño muy pequeño y saludable, de año en año va junto con su madre al médico. El doctor quien lleva el control de su estatura sabe que al medirlo, el niño tendrá unos centímetros de más. Pero nunca sucederá que el niño retroceda en su estatura, nunca se reducirá; Durante su niñez seguirá creciendo. También pensemos en un rio de aguas caudales, este siempre fluye hacia adelante, nunca hacia atrás y nunca se detiene.
Así es nuestra vida, siempre va hacia adelante, lo que hoy es presente mañana es pasado. Durante nuestro recorrido en ella abrimos puertas pero también, a su debido tiempo; hay que cerrarlas.
¿Por qué? Por que como dice Paulo Coelho si retrocedemos el casete, una y otra vez nos iremos desgastando emocionalmente. Ciertamente ¿de qué nos sirve el presente añorando el pasado?
Cuando caminamos en época de invierno en la hermosa ciudad de Barranquilla es inevitable encontrar charcos de agua en algunas calles no pavimentadas. Imaginemos que resbalamos y caemos en esa agua sucia ¿qué haría usted? ¿Se quedaría tirado molesto por haberse caído, quejándose por que se estropeó su ropa? Claro que no ¡nos levantamos, nos lavamos y nos cambiamos de ropa. Lo mismo haremos con esas puertas que nos cuesta cerrar. Situaciones tristes del pasado, fracasos, metas frustradas, cosas o personas que no conseguimos, que no se vincularon con nosotros.
Debemos cerrar círculos, ciclos o puertas. Si no- nos invadirá la amargura, nos envenenaremos mental- emocionalmente y no seremos felices mirando hacia adelante y detallando cosas del presente que nos pueden producir satisfacción.
Por ejemplo, para que perder el tiempo lamentando que aquel amigo que quisimos tener nunca correspondió, si en nuestro alrededor hay otras personas dispuestas a vincularse con nosotros. Ciertamente nunca perdamos el tiempo con quien no está dispuesto a perderlo con nosotros.
Entonces que preferimos? Ser personas amargadas, melancólicas, quejumbrosas del pasado, egoístas, egotistas, o personas positivas, alegres, viviendo el presente en este sistema, y anhelando un futuro mejor donde de seguro reinara la felicidad?
Todo depende de nosotros. Nadie cerrará nuestras puertas del pasado. Somos nosotros mismos con la ayuda de Dios quien debemos hacerlo, aunque nos cueste, aunque nos duela.
Vivamos hacia adelante, creciendo cada día centímetros más, y fluyendo constantemente como un rio, solo así nuestra paz será constante como las olas del mar y se guardará en nuestros corazones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario